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Qué merece ser visitado
Merece visitar a Bucarest mismo si no es más que sus museos, especialmente el Museo de la Aldea al aire libre en el parque Herastrau, cerca del Arco de Triunfo. Aquí verá ejemplos de la arquitectura y de la artesanía popular de toda Rumanía, incluso las famosas iglesitas de madera del Maramures.
Otros objetivos "obligatorios" son el Museo Nacional de Arte, que se halla en el edificio del antiguo Palacio Real, el Museo Nacional de Historia, en la Calea Victoriei, que reune la magnífica platería del tesoro nacional y la Curtea Veche, con su iglesita pintada del siglo XVI.
En la cercanía está la espléndide Iglesia Patriarcal, construida en 1657 yque ahora hace nota contrastante a la modernidasd de todo el Centro Cívico. Y no den un rodeo a la iglesia Stavropoleos cerca de la Curtea Veche, verdadera joya de la arquitectura ortodoxa rumana. Si tiene la suerte de hallarse en una de estas iglesias durante un bautizo o una boda, asistirá a una ceremonia inolvidable.
Vida bohemia en Bucarest
La vida artística de la ciudad fue siempre a la altura de su apodo parisiano, y hoy es más activa que nunca. La Opera nacional siempre guarda un repertorio clásico - Puccini, verdi, Rossini, Mozart.
En el espléndido edificio en estilo neo-clásico del Ateneo Rumano tienen lugar conciertosinternacionales o sostenidos por la Orquesta Filarmónica George Enescu. Sin embargo, el precio de los billetes es muchi inferior a los de otros países.
Qué le puede ofrecer el centro de la ciudad
A todos los turistas les gusta ir de compras; encontrará almacenes en la zona de la Piata Unirii (Plaza de la Unión) y en las avenidas principales. Para cambiar, puede pasearse en un basar con pequeños negocios en las callejitas de la zona de la calle Lipscani, cerca de Curtea Veche.
Los objetos de específico local son la cerámica, la vidrería, los tejidos y las esculturas en madera. Otra experiencia inolvidable seía de visitar el agitado basar de los domingos por la mañana, quiere decir un mercado de objetos usados a orillas del Dâmbovita
Los restaurantes de la capital resuscitaron ellas también; los asados de ganado, pollo o cerdo etsán a la base de muchas comidas típicas, seguidas por una gama muy variada de especialidades de pastelería como postre. Para un mejor apetito, prueben los vinos rumanos y la "tuica", la bebida nacional.
Los precios son razonables y la atmósfera de los bares, restaurantes y clubs de noche muy acogedora, muy a veces alegrada por los ritmos de la música gitana. Los rumanos son un pueblo lleno de vida, cuyo le gusta sentirse bien. ¡Júntese a ellos y diviértese!
Las cercanías de la capital
Bucarest está rodeado por bosques y lagos, y los antiguos palacios y monasterios se encuentran en este paisaje tan pintoresco. El monasterio de torrejón de Snagov que data desde 1408 es muy apreciada por los bucarestinos que pratican deportes náuticos en el lago.
Merece visitar el elegante Palacio Mogosoaia, construido en el siglo XVIII a una distancia de 14 km (9 millas) más al norte del lago Mogosoaia. Pero hay muchos otros lugares dignos de ser visitados.
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